Quiérete de tal forma que no seas capaz de maldecir tu cuerpo.
Quiérete y reconoce que no eres menos.
Quiérete aun estando en un vientre.
Quiérete lo suficiente para que otros no decidan tu futuro.
Quiérete con el derecho que la naturaleza te otorga y no minimices tus
oportunidades.
Quiérete tanto que un pueblo entero no sea quien te asesora.
Tras una cumbre de insaciables voces, tu alma ronda en búsqueda de
aprobación y de consuelo, más no reparas en que fue Dios quien te dio esos
derechos.
Fue el mundo quien decidió ser tu dueño y tu verdugo, pero tu
realización no se limita a un útero.
Valórate, sé tú misma y sigue tus sueños,
Valórate, esfuérzate y no juzgues, que lo que para ti es un sueño, para
otra son cadenas.
Valórate, actúa y apunta alto, pues con solo querer no basta.
Valórate sin pisar a nadie, busca la felicidad en los pequeños detalles.
Valórate, que la crítica es inminente hagas lo que hagas.
Valórate y nunca te conviertas en esclava de una moral que solo favorece
a algunos.
No te castigues con una maternidad que no deseas, ni te limites a ser
una víctima de una sociedad hipócrita.
No te castigues a ser una máquina sexual.
No te castigues con cualquiera, tienes derecho a escoger incluso si
tienes más de 30.
No te castigues a cuatro paredes, si lo que quieres es volar.
No te castigues, abandonando tu independencia; no busques ser más ni
menos.
No te castigues en otros cuerpos, en otras voces, en otros sueños.
Eres delicada, fuerte, y a la vez humana. Tu corazón no discrimina. Tus ansias
locas por comerte al mundo son el motor de mis pulmones. Tienes derecho a
perder la compostura.
Quiérete, valórate y no te castigues más; que al final, todo cambia,
todo pasa y todo acaba, no por el hecho de ser mujer, sino por el hecho de ser
persona. No somos efímeros, somos tan humanos.
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