Me encontré con la mirada totalmente perdida. Los chirridos de varias jarras rebalsando de cerveza fueron chocando de una en una y se convirtieron en la peculiar sinfónica que acompañó mi promiscuo deseo. De repente caí en cuenta que estuve alrededor de 10 minutos clavada en los ojos más azules y penetrantes que jamás conocí. Su boca me incitaba a querer comerla de trocito en trocito para disfrutarla mejor. Su actitud le impedía a cualquiera siquiera pensar en acercársele. Todo ocurrió rápidamente en un abrir y cerrar de ojos en aquel bar de Berlín.
Apenas con 16 años me atreví a probar la cerveza. Me parece sorprendente que siendo menor de edad en aquel país europeo no es ilegal beber alcohol, sin embargo, el tiempo no fue mi aliado nocturno. Eran las 11:47pm, el tiempo se agotaba. Me vería en problemas con la justicia si circulábamos por las calles luego de las 12:30am. Así que me dediqué rápidamente a llamar su atención. Sorprendentemente, jamás se acercó y apenas logré un par de miradas y algo similar a una sonrisa. El tiempo se agotó. Tuve que irme.
Pasaron unos días. Nos encontramos nuevamente, cuando me disponía salir a pasear. La furia se apoderó de mi cuerpo y olvidé mis buenos modales. ¡Oye tú, sí, el que lleva puesta una camisa verde! Grité por detrás de él. Instantáneamente volteó sus bellos ojos hacia mí. ¿No te gusté? ¿Te parezco muy poca cosa? En seguida él notó que yo era extranjera, pues le hablé en inglés. Sonrió y se me acercó casi de inmediato.
Mi nueva conquista se presentó. Mi nombre es Florian, dijo. Explicó que su cultura es peculiarmente diferente en comparación a la Americana. En Alemania es común que una mujer tome la iniciativa y que corteje a un chico. Es algo totalmente normal para todos nosotros. Somos tímidos, replicó. Quedé sorprendida, atónita y avergonzada. ¡Qué ignorante soy!, pensé. Al hablar con florian me enteré de muchas cosas, aún más interesantes.
Concluyo que si visitas un país, antes debes investigar algo sobre él. Muchos cometemos ese error. Mi experiencia no fue del todo desagradable. Aprendí cosas nuevas, me causó muchísima gratificación y también tuve la dicha de conocer un poco más acerca de otro país. A pesar de todo lo que pasó, para mí fue un reto lograr encajar en una sociedad totalmente opuesta a la que conozco y me atrevería a hacerlo de nuevo.